Caminante

Los viajes forman una experiencia inolvidable de nuestra vida. Con ellos aprendemos mucho y tenemos que afrontarnos a nuestros miedos. Quiero compartir estas experiencias para que puedan ayudar a creecer a los demás. Además, de recibir consejos sobre ellos de otras personas.

14.10.06

TIVOLI


Después de una parada obligatoria, por mi mala pata ( me caí en el último escalón y me jorobé el pie), de nuevos pudimos volver a nuestros viajes.
El primero fue cerca de casa. No era cuestión de forzar de pie y alargar mi convalecencia. Así que fuimos a Tívoli, a Villa Adriana.
La aventura comienza por la mañana. Habíamos decidimo levantarnos temprano para ir. Sin embargo, Aarón no consiguió levantarme hasta las 10. Había pasado mala noche y, supongo, que necesitaba dormir.
Así que con cierto retraso en nuestro horario, nos dirigimos al metro. Fiándonos de la guía nos bajamos en la última parada. Al no encontrar los autobuses, decidimos preguntar. Comprobamos que la guía estaba equivocada y que teníamos que retroceder una parada. Una vez en Ponte Mammolo compramos dos billetes a Tívoli (que nos sirveron para la vuelta, ya que no los picamos). Como está a unos 20 kms de Roma, esperaba que nos llevara un autobús interurbanos, pero no fue así. Más apretados que una lata de sardias emprendimos en camino (sobra decir que no conseguimos sentarnos)
El conductor nos indicó donde debíamos bajarnos y después de una larga caminta llegamos a Villa Adriana (donde no pagamos gracias a nuestra querida credencial).
La "casita de veranos" de Adriano es majestuosa. Lo que se conserva es increíble. Una se queda maravilladaante la grandiosidad del proyecto. El paseo por sus múltiples salas te devulven a un tiempo anterior, un tanto mitificado por los historiadores, ya que tan solo se fijaron en los restos monumentales,.
Las esculturas, la arquitectura, los lagos y la tranquilidad te invaden cuando estás allí. SAbes que está conservado porque cayó en el olvido. Entonces es cuando te preguntas cómo algo así puede quedar alejado de la memoria.
Tras recorrerlo entero y ver que los italianos llevan a pasear sus perros a los sitios más insospechados como éste, iniciamos el camino de regreso. Esta vez el autobús era interurbano, pero iba tan lleno que tuvimos que viajar en el pasillo, agarrándonos fuertemente a los asientos.
Tívoli es un lugar idílico que no hay que dejar de visitar para maravillarse. Pero también hay que recordar dos cosas. La primera es que fue la casa de un Emperador y que , por tanto, sabía vivir bien. la segunda es que , al igual que nos olvidamos del resto de la población, Villa Adriana cayó durante tiempo en el olvido.

1 Comments:

At 3:29 p. m., Anonymous Anónimo said...

¡¡Me he quedado helada cuando he visto la Villa!! la he estudiado tantas veces que son de esas obras que acabas pensando que no existen,jajaja. Es chulísimo, y eso que solo se ve en foto.
Espero que tu tobillo vaya mejor y que podáis viajar más y contárnos a los que estamos día a día paseándo por las mismas calles.
Por aquí todo bien, lluvía constante y frío que en Sevilla...es una auténtica bendición.

Un saludo. Inmi

 

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