Caminante

Los viajes forman una experiencia inolvidable de nuestra vida. Con ellos aprendemos mucho y tenemos que afrontarnos a nuestros miedos. Quiero compartir estas experiencias para que puedan ayudar a creecer a los demás. Además, de recibir consejos sobre ellos de otras personas.

14.10.06

NAPOLES


Nuestro siguiente viaje tuvo como objetivo Nápoles, la antigua Neapolis. Aunque ya me habia avisado del caos y de la sucidad que reinaban, no podía imaginarme un espectáculo como aquel. A parte de la huelga de recogida de basuras, la dejadez dominaba la vida en la ciudad: fachadas cayéndose a cachos, niños descamisetados, coches hasta por las aceras y mil y otras cosas.
La comparación con Florencia es inevitable. La sobriedad de la primera contrasta con la calidez de la gentes napolitanas. Pero, tienes que tener doscientos ojos, que allí, el que no corre vuela. Sin embargo, como ciudad, Florencia gana por goleada. Es una ciudad preciosa, humana y agradable a pesar de que carezca de vida.
El objetivo principal era ver el museo arqueológico. Llegamos tras perdernos por ir en dirección contraria en alguna calle (no conseguimos ni un solo mapa de la cuidad, porque la oficina de turismo estaba cerrada). El museo era como la ciudad: un caos. EStaba es plena remodelación y montando una nueva exposición. Había salas cerradas y otas que las descubrías tras franquear una pequeña puerta. Creo que los juegos de Lara Croft tienen menos salas ocultas.
Pero el hecho es que las piezas que vimos fueron impresionants: desde el Toro y el Hércules Farnesio hasta el grupo de los Tiranicidas. También visitamos el gabinete secreto, con escenas porno de época romana. Muy curioso, porque era algo bastante normal en Roma, en sus representaciones.
Por la tarde deambulamos por la ciudad. Vimos miles de tiendecillas dedicadas a los belenes y llegamos hasta San Lorezno Maggiore. La iglesia no era gran cosa la verdad, pero su zona arqueológica... VAmos!!!! La leche!!!
Debajo de la iglesia y el claustro se habían conservado dos calles del Foro de Neapolis, practicamente intactas (pudimos ver hasta inscripciones), con las áreas perfectamente delimitadas (incluso dos lavanderías). Disfruté de los lindo viéndolo.
En el tren de regreso nos encontramos con dos señoras mayores que nos dieron bastante conversación (en italiano, por lo que yo escuchaba y Aarón hablaba).
Nápoles es una ciudad fea y dejada que guarda auténticas joyas. No voy a cerrar este capítulo porque aún queda otro viaje al menos para ver Pompeya.

2 Comments:

At 1:02 p. m., Anonymous Anónimo said...

Hola PK, hay que ver la cantidad de cosas que haces, la verdad es que me encantaría poder embarcarme en una aventura así, pero yo sigo encadenado en Madrid, afortunadamente en buena compañía, espero que ya estés totalmente restablecida de tu mala pata y ver a través de tus ojos y tus fotos parte de ese mundo que queda más allá de la M-50. Un besazo de, según tú, "La Voz", jeje, es irónico que esto vaya por escrito.

 
At 8:30 p. m., Anonymous Anónimo said...

Hello chucha! cómo q te has torcido otra vez el pie... q ya no me escribes correos... ni me respondiste al último q envía a aarón... snif

Este finde toy en sego 20 octubre...

ciao!!!

 

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