Caminante

Los viajes forman una experiencia inolvidable de nuestra vida. Con ellos aprendemos mucho y tenemos que afrontarnos a nuestros miedos. Quiero compartir estas experiencias para que puedan ayudar a creecer a los demás. Además, de recibir consejos sobre ellos de otras personas.

28.10.06

BIGLIETI PER FAVORE


Como no puede ser de otra manera, seguimos viajando por Roma. Para empezar, después de Pompeya fuimos al teatro a ver un espectáculo circense. Era muy parecido al Circo del Sol, pero con los precios más asequibles. Y, como no, al sacar los billetes más baratos vimos la función desde lo más alto del graderío. A pesar de ello, fue apoteósico, con una estética, poseía y ritmo inigualables. La emoción nos embargó.
Nuestra siguiente visita fue al Coliseo por dentro. como era domingo y había una cola que cais rodeaba al monumento decidimos sacar la entrada en el Palatino. Con nuestra habitual cara la conseguimos gratis y encima nos ahorramos esperar en el Coliseo. Un auténtico dos por uno.
Al día siguiente visitamos la exposición de China, con los famosos guerreros de Xi'an. Tenía muchísimas ganas de verlos y cuando estuve ante ellos quedé maravillada por la minuciosidad con que estaban trabajados. Cada uno era diferente. Increíble. Para aquellos que piensen que nos salió gratis, se equivocan, tuvimos que pagar, pero el billete reducido, claro está.
Pocos días después fuimos a la Sapienza (la Universidad de Roma). Está a pocas paradas de metro de nuestra casa. Justo antes de la salida del metro un comando de revisores cerraron el paso y pidieron los billetes a todo el mundo. Nosotros no habíamos picado (o validar) el billete, por lo que el revisor quería ponernos una multa de 50€ a cada uno. Cuando se dio cuenta de que éramos extranjeros, nos rebajó la multa a 50€ por los dos. Yo estaba realmente asustada, pero menos mal que Aarón reaccionó con sangre fría. Como no llevábamos tanto dinero encima, la sanción sería enviada a casa (pero con un importe de 100€ cada uno). Al final conseguimos, gracias al buen hacer y hablar de Aarón, a que éramos extranjeros (dijimos que nos sabíamos dónde había que validarlo) y al jefe de los revisores, que todo quedara en una reprimenda y un susto. La verdad es que el mal trago me duró un buen rato, pero por la tarde volví a montarme en el autobús sin validar el billete...

1 Comments:

At 4:13 p. m., Anonymous Anónimo said...

Esa historia me suena,jajaja, la vivimos alvaro y yo en el metro de Praga, y también fui salvada por mi caballero y su inesperada habla inglesa que intercambió con el revisor.
En fín, para algo tiene que servirnos ¿no? :P

Un besazo y seguid disfrutando, aquí una lo hace leyendo vuestros blogs.

Inmi

 

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