UNA CIUDAD DONDE SE VEN LAS ESTRELLAS

Las comparaciones son inevitables. Ahora aquí, en Segovia, me doy cuenta de los pequeños detalles que hacen a Roma una ciudad ideal.
Si paseas por ella durante la noche puedes ver las estrellas. La iluminación no es tan agresiva como la española. Viendo el Panteón el cielo dibujo sus diminutas estrellas. Al principio puede parecer oscuro, pero con el tiempo te das cuenta de que ilumación no es sinónimo de seguridad.
El tabaco es otro de los puntos. A pesar de que en Italia se fuma mucho más que en España -lo dicen las estadísticas y yo lo he comprobado in situ-, no se permite fumar en ningún local. Da igual el tipo que sea. Y no por eso se han rasgado las vestiduras. Quien quiere fumar sale fuera o se queda en las terrazas. La educación con el tabaco es mayor, también debida a su restrictiva ley. Y eso se echa de menos en España, cuando estás en un local pequeño lleno de humo, porque dos o tres personas fuman. Y entonces me pregunto si no podrían echarse el cigarro en la calle y dejar a los demás que respiremos. O simplemente que esperen a estar fuera para fumar. En fin, en algunas cuestiones estamos a años luz y para otras mucho más adelantados.
Roma -más bien Italia- es un lugar de contrastes. La tradición se aúna con la vanguardia en todos los sentidos. Se nota que la economía está ralentizada aunque el nivel de vida -o lo que cuesta vivir- es superior al español. Pero la pobreza espera a la vuelta de la esquina a cientos de familias.
Como buen país mediterráneo, la picaresca está a la orden del día. Gracias a ella puedes ahorrar un pcoo a fin de mes o montar un pequeño negocio -top manta- de lo que sea. Pero ¡ojo!, mucho cuidad con la "policia financiaria".
Así es Roma. Y también de otras muchas formas. Su multiplicidad es su mayor grandeza, porque Roma no deja indiferente a nadie: o la odias o la amas. Genera sentimientos tan fuertes y contradictorios que no puedes escapar de ellos.
Te añoro Roma...


2 Comments:
Muy profundo, sí... pero demasiado planeado la escritura... hazlo más espontáneo! escribe diréctamente sin pensar las palabras. Mucho más natural!!!
Una noche, en un pequeño bar de la zona de San Lorenzo, en Roma, llegó un momento en el que el bar se quedó vacío porque todo el mundo, dueño incluído, estaba fumando en la calle. Yo, que no fumo, podría haberme quedado dentro, pero preferí salir a quedarme allí sola...
Publicar un comentario
<< Home