Caminante

Los viajes forman una experiencia inolvidable de nuestra vida. Con ellos aprendemos mucho y tenemos que afrontarnos a nuestros miedos. Quiero compartir estas experiencias para que puedan ayudar a creecer a los demás. Además, de recibir consejos sobre ellos de otras personas.

3.1.07

FELIZ 2007


Cuando empezamos algo, sobre todo, cuando es un año nuevo, nos fijamos en los signos premonitorios para tratar de dilucidar lo que podemos esperar de él.
Así volvemos la vista atrás y recapitulamos los 365 días anteriores y ponemos nuestros deseos e ilusiones en los próximos 365. Pero no nos damos cuenta que el año pasado es fruto del anterior y así sucesivamente. Y este año no va a cambiar de la noche a la mañana simplemente por el hecho de ser un año nuevo.
Y a pesar de que despedí el 2006 con algunos infortunios (se me descosió el vestido e hice una carrera a las medias "nuevas"), el 2007 no tiene porqué ser un mal año. Nada cambió en lo sustancial con el 2006. La Nochevieja fue estupenda y la disfrute con Aarón, la temperatura de Sevilla fue más agradable que la de Segovia y no encontramos taxi por lo que tuvimos que esperar al primer autobús -a las 9 de la mañana-. Sí, aunque parezca mentira, en Sevilla, la noche que más se sale y se bebe no hay ningún autobús nocturno.
Y no es el primer año. Lo curioso es que la gente lo acepta bastante bien, sobre todo los taxistas que hacen su particular agosto en plenas navidades. O más bien, tendría que decir algunos taxistas, porque, como es de ley en este país, no trabajan todos.
Podíamos pensar que esto se debe a la peculiar idiosincracia de la ciudad de Sevilla, pero no nos llevemos a engaños. Esto puede influir en parte, aunque no hace el todo. Las cosas no cambian de repente, sino que poco a poco vemos cómo la política deja paso a los intereses particulares en detrimento de los públicos. Esto es tan cierto, que en el último mes los periódicos han llenado sus noticias con los escándalos urbanísticos. Una situación fraguada con el tiempo y que en el 2007 continuará a menos que tomemos las riendas de nuestro destino.
Para que algo cambie tenemos que tomar decisiones y aceptar las consecuencias. No se puede esperar que todo cambie al ser un año nuevo

1 Comments:

At 5:38 p. m., Anonymous Anónimo said...

Lo que son los taxistas de Sevillas son una panda de cabrones como no hay en los escritos. Igual que la mayoría de los especímenes que pueblan nuestra geografía patria, al menos en lo que se refiere a servicios públicos. La mayor parte de los trabajadores que tienes que dar la cara respecto a su primo les importa un carajo lo que pueda opinar o pensar. En los semáforos, hale a pitar, en la cola del pan, hale a joder, y en los autobuses, bueno, mejor ni contarlo. Eso nos pasa porque somos un país de cainitas, que nos gusta resarcirnos en nuestro propio dolor y a los demás que les vayan dando. Que a ti te duele pues eso no será importante, lo mío ES más y quítate tú pa ponerme yo. Y digo yo, ¿no se está más cómodo INTENTANDO, o mejor aún, LUCHANDO, por ser felices, por estar mejor y hacer la vida más fácil a los demás? ¿no es eso concienciarse uno mismo respecto al otro, mejor que esperar que los demás se amolden a mi propio capricho? Ese es el problema de los taxistas sevillanos y de toda la humanidad, en gran parte. Que Al-ah te bendiga y ciao pescao.

 

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