Desde mi ventana
Llevo tiempo sin escribir nada. La verdad es que una no tiene moral cuando está desmoralizada (valga la redundancia). Y es que para crear o para escribir, hay que trabajar duro, pero también tener una inspiración que llega cuando está agusto contigo misma.
Hoy veo las cosas con otro color. Me he asomado a la ventana y veo un día radiante, da igual que llueva o haga sol. El tiempo no importa si uno está feliz. La lluvia, la nieve o el frío pueden ser bienvenidos incluso por una persona frielera, porque hay cosas mucho más importantes en la vida: las personas. Sin ellas no somos nada, pero tampoco podemos diluirnos en ellas.
He abierto los ojos y de nuevo he vuelto a ver colores. Los cierro y los retengo en mi mente. Es cierto que todo lo que me rodea tiene un color especial, que muchas veces no observamos porque no tenemos tiempo para pararnos, detenernos en los pequeños detalles que nos deja la vida.
Puede que dentro de poco comience una nueva etapa de mi vida o puede que todo siga como hasta ahora. Pero lo importante es ser uno mismo, porque hay miles de millones de personas que no conocemos en el mundo. Empecemos por conocernos a nosotros para poder construir un mundo un poco mejor.
Dejemos que los colores invadan el mundo y que chillen si hacen falta. Las sombras, los grises y los matices también tienen cabida. BIENVENIDO sea de nuevo el mundo que se abre ante cada uno.


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home