FIRENZE

Al día siguiente de la Notte Bianca nos fuimos a Florencia. Es una ciudad hermosa, muy tranquila, pero me parece que está un poco muerta. su centro parece un gran museo al aire libre, con zonas restringidas (los verdaderos museos) donde tienes que pagar.
He de reconocer que me sorprendió mucho el Duomo de Florencia. Ver la Catedral fue como recibir una explosión de color. Me quedé maravillada. Los contrastes entre blancos, verdes y rojizos impregnaban el ambiente. El campanielle se erguía justo al lado, pero con una estructura independiente. Y aquí llegó nuestro encuentro con la "explotación del turismo". Si querías subir a lo alto tenías que pagar 6€, sin derecho a ningún tipo de reducción (ni por estudiante ni por nada). Menos mal que en la puerta había un letrero que avisaba que no había ascensor, tan sólo 410 escalones. Un tanto perplejos decidimos visitar el baptisterio (también un edificio independiente) y la Catedral. Por fuera del Baptisterio pudimos admirar las obras de Ghiberti -o tal vez, debería decir las copias, pero no adelantemos acontecimientos-. La entrada costaba 3€, pero esta vez sí entramos. E hicimos muy bien. Dentro pudimos ver los magníficos mosaicos medievales, con una expresividad increíble.
Después visitamos la Catedral que, afortunadamente, era gratuita. sin embargo, si querías subir a la cúpula de Brunelleschi tenías que desembolsar otros 6€. La verdad es que el interior era inmenso, como casi todas las iglesias italianas de cierta entidad. En su interior estaban los restos de la primitiva iglesia paleocristicana, que, por supuesto, también había que pagar otros 6€ para verlos.
Al salri decidimos ir a comer y reservar la visita al museo catedralicio para la tarde. Así que, tras un "calzone" de escándalo y pagar los 6€ de la entrada del museo pudimos ver, para mi sorpresa, los originales de relieves y esculturas más importantes del exterior de la Catedral (algunos de ellos aún sin restaurar si quiera) Vamos que habían desmontado la Catedral para hacer el museo. Mi decepción y mi pasmo fueron enormes. Además, también pudimos ver los originales de Ghiberti de las puertas del baptisterio.
En definitiva, para ver completa la Catedral tenías que desembolsar unos 26€ y esperar las respectivas colas. Un robo o estafa, a mi entender.
A parte de esta anécdota, hubo un montón más de ocsas que pudimos ver gratis, como la Galería de los Uffizi, con sus Giotto, Massaccio, Boticelli, Leonardo, Rafael o Miguel Angel entre otros, la Galería de la Academia, con el David de Miguel Angel o el Museo Arqueológico, donde descubrimos en Vaso "Françoise" o la Quimera Etrusca del s. VII a. C.
También fuimos a San Miniato ai Monti (la única colina que hay en Florencia) para ver el mejor ejemplo de Iglesia románica de Italia (con color y mosaicos) y paseamos por el Ponte Veccio y sus calles medievales. Dimos con la Casa de Dante y con la Iglesia donde supuestamente estaba enterrada su amada Beatriz.
Florencia es una ciudad hermosa, una pequeña joya, pero la falta la vitalidad de Roma. Es una ciudad par visitarla. En cierta medida me recuerda a Segovia, por lo que no es mi ideal para vivir en ella.




