Caminante

Los viajes forman una experiencia inolvidable de nuestra vida. Con ellos aprendemos mucho y tenemos que afrontarnos a nuestros miedos. Quiero compartir estas experiencias para que puedan ayudar a creecer a los demás. Además, de recibir consejos sobre ellos de otras personas.

30.5.07

YA NO ME ACUERDO



El tiempo pasa. Lo queramos o no. Y nosotros somos mudos testigos del mismo. Lo que ayer era blanco, hoy es totalmente negro, mientras que nuestros sueños y anhelos, unos se han cumplido, otros se han evaporado y unos pocos se han ido transformando.

Aquí estoy ahora, a punto de perder en carné joven y convertirme a todos los efectos jurídicos en adulta. Como buena idealista tenía tres sueños que quería cumplir antes de los 25, pero no pudieron ser.

A los 18 pensé que lo mejor que podría hacer era el camino de Santiago desde Roncesvalles. Con el tiempo, me conformé con hacer sólo una parte. Y poco a poco este sueño ha caído en el olvido. Unas veces porque no pudo ser y otras porque no me atrevía a que fuera.

¿Quién no ha pensado en ir a trabajar en el extranjero? Hace poco descubrí en un antiguo libro de bachillerato los teléfonos de varias agencias de trabajo en Gran Bretaña. Desde los 17 he intentado ir a esas islas y aún no lo he conseguido. Ya no aspiro a trabajar allí. Para ello sólo tendría que echarle valor, comprar un billete y plantarme allí. Sólo hay que decidirse a ello. Ahora lo único que espero es poder ir alguna vez a Londres y pasear por Picadilly. También ver Irlanda, con sus brumosas tierras. Sólo espero que un viaje me lleve allí.

Ayer estaba intentando recordar cuál eran mis tres ilusiones a los 18 años. Empecé a enumerar: el camino de Santiago, trabajar en el extranjero... La memoria me fallaba. Ya no tengo 18 años y por tanto esas ilusiones quedaron en el camino de mi vida. El Destino me llevó por otros lares más apartados en los que he descubierto mundos maravillosos. Pero no voy a dejaros con la duda. Finalmente recordé que también tenía mucha ilusión por hacer el interrail. Sé que a muchas personas no les gustará en absoluto esta idea. Pero lo veía como algo romántico: viajar por Europa en tren. Conocerte una región entera simplemente por el mero hecho de viajar.

Aún conservo parte de la ilusión y espero que alguno de estos sueños pueda volver a cumplirse. Ahora soy más mayor y un poco más sabia. Sé que las ilusiones se cumplen pero no como las hemos soñado, sino a su manera, dejándonos un sabor agridulce en la boca.

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