Como en todo, la vida nos va dando lecciones cada vez que avanzamos. Uno puede crees muy seguro de lo que hace, pero al final, lo único que importa son las circunstancias que hemos creado. Y con todo eso, tenemos la capacidad de seguir hacia delante. Resulta asombroso como ppodemos reaccionar y superarnos, no dejarnos atrapar por todo lo que nos rodea y utilizar, lo que en un primer momento estaría en nuestra contra para dar un paso más a nuestro siguiente destino.
La supervivencia es un arte. Mucha gente intenta sobrevivir a su vida, su gente, sus sueños, sus trabajos e, incluso, a sus espectativas. Sin embargo, esta faceta se rebaja cuando uno se fija en aquellas personas que VIVEN. Toman las cosas como vienen y no esperan a que se den las circustancias más oportunas para llevar a cabo lo que quieren. No, transforman con sus actos sus vidas, sin llegar a forzar una situación. Son capaces de estar en sintonía con lo que les rodea. Son, en su mayoría, felices o lo que nosotros entendemos como tal, pues no se plantean las problemas como algo irresoluto o un punto y final, sino como barreras que pueden superar y así seguir creciendo en la vida.
Estas personas no son grandes héroes, ni aparecen en la tele. Es más, seguramente pasen a nuestro lado y no las veamos. Incluso, puede que sea tu mejor amigo/a, y tú no te has dado cuenta de ello. Muchas veces intentamos sobrevivir, marcando un camino ya preseñalado. Todo demasiado encosertado para nosotros que no sabemos ni responder a la más sencilla de las preguntas que podamos hacernos (¿quiénes somos?). Si no podemos comprendernos es imposible que intentemos controlar todo lo que nos rodea como si se tratara de un microcosmo autocreado.
Lo único a que podemos aspirar es a ser responsables de nuestros actos. Asumir las consecuencias ya que cada acción presenta una reacción. Nuestra interactuación con el resto de las personas nos construye, aunque no sepamos el fin al que nos dirige y si hay algún fin para ello.
Tal vez, la verdadera esencia de la vida tan solo sea VIVIR. Aprendamos pues a vivir y estar a gusto con uno mismo.