Caminante

Los viajes forman una experiencia inolvidable de nuestra vida. Con ellos aprendemos mucho y tenemos que afrontarnos a nuestros miedos. Quiero compartir estas experiencias para que puedan ayudar a creecer a los demás. Además, de recibir consejos sobre ellos de otras personas.

20.11.07

AL BORDE DEL ABISMO

Cuando una se encuentra al borde del abismo, lo más pequeño es una gran montaña. Justo en el límite un paso en falso puede suponer un no retornar. No se sabe cómo una ha llegado hasta allí, pero sabe que la única opción que la queda es lanzarse al vacío o volver sobre los pasos andado.

El dolor nos conduce por caminos insospechados. Cuando se llega al límite o bien se reacciona o bien se muere, se anula. Al poner a una persona en una situación extrema sus reacciones pueden ser insospechadas, fruto de escpecionalidad de la situación. Una fiera herida y acorralada no deja de ser nunca peligrosa. Frente a las dificultades nos crecemos, pero también nos revolvemos, porque el dolor y el sufrimiento tienen unos límites que al ser rebasados crean situaciones inesperadas.

Me encuentro al borde del abismo.

7.11.07

dando tumbos

Para muchas personas la vida consiste en vivir, en estar al día, en no volver la cabeza hacia atrás. Son simples balsas en un lago que no tienen ningún destino, van saltando las olas. Van y vienen. Se cruzan en nuestras vidas, nos ayudan, se alejan y por fin desaparecen.
Hoy me siento una simple tabla en el mar. El mundo es un basto oceánco en donde procuro no naufragar. Pero esto no es suficiente. Algo tira de mi interior y me pide que marque un rumbo, un nuevo destino para que mi vida vuelva a tener sentido. Pero por más que lo intento no lo encuentro. No puedo fijarlo porque mis referentes se han perdido en el horizonte. Mi instrumental quedó inutilizado tras la última tormenta. De nuevo tendré que volver a tomar los puntos de referencia de mi vida y renovar el instrumental, porque no soy una tabla más que permanece a flote. Solo esa imagen ya me desarma.
De momento me mantengo a flote y aunque mi interior todavía esté húmedo de lágrimas, éstas ya no resbalan por mi cara. No afronto la vida, me dejo llevar mecida por las olas, esquivando las más altas para que no me sepulten en el fondo.
Mi madera tiene una raja profunda y por ella salió todo el mar en pequeñas dosis. Ya solo el tiempo dirá para lo que ha servido. Tan solo su paso nos pondrá a cada uno en nuestro lugar.

4.11.07

UN PASO MÁS

Como en todo, la vida nos va dando lecciones cada vez que avanzamos. Uno puede crees muy seguro de lo que hace, pero al final, lo único que importa son las circunstancias que hemos creado. Y con todo eso, tenemos la capacidad de seguir hacia delante. Resulta asombroso como ppodemos reaccionar y superarnos, no dejarnos atrapar por todo lo que nos rodea y utilizar, lo que en un primer momento estaría en nuestra contra para dar un paso más a nuestro siguiente destino.
La supervivencia es un arte. Mucha gente intenta sobrevivir a su vida, su gente, sus sueños, sus trabajos e, incluso, a sus espectativas. Sin embargo, esta faceta se rebaja cuando uno se fija en aquellas personas que VIVEN. Toman las cosas como vienen y no esperan a que se den las circustancias más oportunas para llevar a cabo lo que quieren. No, transforman con sus actos sus vidas, sin llegar a forzar una situación. Son capaces de estar en sintonía con lo que les rodea. Son, en su mayoría, felices o lo que nosotros entendemos como tal, pues no se plantean las problemas como algo irresoluto o un punto y final, sino como barreras que pueden superar y así seguir creciendo en la vida.
Estas personas no son grandes héroes, ni aparecen en la tele. Es más, seguramente pasen a nuestro lado y no las veamos. Incluso, puede que sea tu mejor amigo/a, y tú no te has dado cuenta de ello. Muchas veces intentamos sobrevivir, marcando un camino ya preseñalado. Todo demasiado encosertado para nosotros que no sabemos ni responder a la más sencilla de las preguntas que podamos hacernos (¿quiénes somos?). Si no podemos comprendernos es imposible que intentemos controlar todo lo que nos rodea como si se tratara de un microcosmo autocreado.
Lo único a que podemos aspirar es a ser responsables de nuestros actos. Asumir las consecuencias ya que cada acción presenta una reacción. Nuestra interactuación con el resto de las personas nos construye, aunque no sepamos el fin al que nos dirige y si hay algún fin para ello.
Tal vez, la verdadera esencia de la vida tan solo sea VIVIR. Aprendamos pues a vivir y estar a gusto con uno mismo.

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