DIFERENCIAS ENTRE SEVILLA Y SEGOVIA

Bienvenidos
Me dispongo a narrar una serie de diferencias que existen entre Sevilla y Segovia. Una forastera como yo, ve las cosas que para los sevillanos pasan inadvertidas y que para los segovianos resultan bastante chocantes.
Andando por un barrio cualquiera uno puede ver la típica casa de Sevilla. No me refiero a la del patio, la fuente, en un callejón estrecho, pues para eso, tendríamos que irnos hasta el barrio de Santa Cruz. No, sino a las VPO, que proliferan más que en ninguna parte de España. Resulta un tanto paradójico el número de viviendas protegidas que existen.
El otro día, en el autobús que se dirige al barrio de Alcosa -a 5 km de Sevilla, por lo que es bastante difícil llegar andando-, tres chiquillas -no creo que tuvieran más de 20 años-, discutían acerca de los pisos que querían tener cuando se casaran. Lo más curioso es que ninguna de ellas se planteó que puedieran tener un piso que no fuera un VPO. Incluso, una de ellas, decía que lo necesitaba porque estaba embarazada.
Entonces me acordé de una conversación mantenida con una amiga de Madrid. Ella también se había inscrito para los pisos de VPO, llevaba tres años y lo veía como algo utópico, vamos que era más probable que antes la tocara la lotería. Además, tendría suerte si las nuevas promociones estaban a menos de 50 km de la capital, porque ya no se construye VPO en Madrid, sino en los pueblos. Hoy vive con su novio, en un pequeño apartamento alquilado, no céntrico, pues la economía de unos jóvenes licenciados no está para tirar cohetes.
Cuanto más fácil se le ponen las cosas a las personas menos se esfuerzan por conseguirlas. No por ello critico esta política, todo lo contrario, la alabo, pero deberíamos valorar todo lo que el estado pone a nuestro alcance. Así creo que deberíamos pensar un poco más en los demás, en aquellas familias que no llegan al sueldo mínimo y que salen para delante, en aquellos que realmente necesitan esas políticas y poner todos los recursos a nuestro alcance para que nosotros no seamos unos de ellos.
Me dispongo a narrar una serie de diferencias que existen entre Sevilla y Segovia. Una forastera como yo, ve las cosas que para los sevillanos pasan inadvertidas y que para los segovianos resultan bastante chocantes.
Andando por un barrio cualquiera uno puede ver la típica casa de Sevilla. No me refiero a la del patio, la fuente, en un callejón estrecho, pues para eso, tendríamos que irnos hasta el barrio de Santa Cruz. No, sino a las VPO, que proliferan más que en ninguna parte de España. Resulta un tanto paradójico el número de viviendas protegidas que existen.
El otro día, en el autobús que se dirige al barrio de Alcosa -a 5 km de Sevilla, por lo que es bastante difícil llegar andando-, tres chiquillas -no creo que tuvieran más de 20 años-, discutían acerca de los pisos que querían tener cuando se casaran. Lo más curioso es que ninguna de ellas se planteó que puedieran tener un piso que no fuera un VPO. Incluso, una de ellas, decía que lo necesitaba porque estaba embarazada.
Entonces me acordé de una conversación mantenida con una amiga de Madrid. Ella también se había inscrito para los pisos de VPO, llevaba tres años y lo veía como algo utópico, vamos que era más probable que antes la tocara la lotería. Además, tendría suerte si las nuevas promociones estaban a menos de 50 km de la capital, porque ya no se construye VPO en Madrid, sino en los pueblos. Hoy vive con su novio, en un pequeño apartamento alquilado, no céntrico, pues la economía de unos jóvenes licenciados no está para tirar cohetes.
Cuanto más fácil se le ponen las cosas a las personas menos se esfuerzan por conseguirlas. No por ello critico esta política, todo lo contrario, la alabo, pero deberíamos valorar todo lo que el estado pone a nuestro alcance. Así creo que deberíamos pensar un poco más en los demás, en aquellas familias que no llegan al sueldo mínimo y que salen para delante, en aquellos que realmente necesitan esas políticas y poner todos los recursos a nuestro alcance para que nosotros no seamos unos de ellos.

